lunes, 6 de septiembre de 2010

Anaximandros | El viaje a Delfos

Coro

La noche era fría en Oxford. Una ventana permanecía abierta e iluminada, mientras el resto de las personas permanecía durmiendo. El Dr. Terry mantenía un vaso de whisky en sus manos, mientras lo sorbía de a poco. Observaba el silencio de la ciudad a través de su ventana, pensativo. Luego se dio vuelta para mirar los ojos de su interlocutor y pasando unos minutos empezar a hablar.


Dr. Jhon Terry


-Delfos? Si, me había enterado del viaje de Anaximandros al oráculo. Pero tengo pocos datos al respecto. El mito se confunde mucho con la historia y entonces solo quedan las exageraciones.


Coro


El hombre sonrió. No estaba fumando y ni siquiera se había acercado a su vaso.


Anónimo


-En este caso el mito y la historia forman uno sólo mi querido doctor. Porque si no se entiende su llegada a Delfos, la filosofía de Anaximandros queda vacía. Te lo explicaré entonces. Fue cuando Alejandro visitó Atenas, esperando que la ciudad se rindiera a sus pies. Esa misma noche, Anaximandros se fugó hacia la ciudad de Delfos. No eran tiempos fáciles, a la amenaza de los persas, se sumaba la amenaza macedónica. Anaximandros llegó a Delfos, en el momento justo que deseaba. No sin varios contratiempos como es el caso de los bandidos. En el momento justo del cambio de Apolo a Dionisio, cuando los dos dioses se juntan y se ven las caras. Soñó en sus viajes con un extraño símbolo. Aquél que sería la piedra fundamental bajo la cual soportaría el peso de sus pensamientos. Un símbolo extraído de Dionisio, de Apolo y del Oráculo. El significado de la unidad se ahyaba envuelto en ese mero dibujo. Déjeme dibujárselo


coro


Terry se puso pensativo. Había recordado algo….


Anónimo


-Así es, es el mismo símbolo que vio inconscientemente en alguno de los mármoles en los que se lo representa. Pero quisiera continuar mi relato y estoy seguro que usted quiere seguir escuchando. Me imagino que usted sabe que Anaximandros fue capado no es así?


Dr. Jhon Terry


-Por supuesto, en varios aspectos de su filosofía realza la importancia de deshacerse de sus deseos terrenales. Aunque a decir verdad…


Anónimo


-Pero nunca supo cuando, donde o siquiera cual fue la razón que lo llevó a eso. La respuesta está en la casa de Dionisio. Escúcheme bien, porque lo que voy a decirle puede parecerle de locos, fantasioso e incluso ridículo. Ni bien subió al monte, Anaximandros entró en el templo de Dionisio y participó de la última gran orgía del año en honor al dios. En esa orgía se relacionó entre otros, con una mujer tan hermosa que podía levantar a los muertos de sus tumbas. De las cosas que vio, poco se puede decir. Solamente el gran filósofo lo sabe. Se dice que vio cara a cara a la perfección absoluta y que se enfrento con lo más imperfecto que pudo haber visto. Ahí comprendió parte de lo que sería su verdad. La otra parte, fue su charla con la Pitia…..


Fin de escena

Cratos | El orgullo espartano


Coro


Cratos estaba al frente de un escuadrón Espartano que decidió enfrentarse a Filipo. Fueron los primeros de muchos (aunque no tantos) espartanos en acudir al enfrentamiento. La batalla fue atroz, pero lo que Cratos temía era lo que habría de suceder: la batalla no estaba perdida por los números, ni por el armamento; sino por la táctica. Los ejércitos comandados por Filipo (y su hijo Alejandro), demostraron una y otra vez ser superiores en cuanto a la estrategia y la logística; prácticamente arrasaron con los carros tebanos y la infantería espartana.
Cratos se encontró en un problema. Rodeado por enemigos, y cadáveres de otros enemigos, y sólo. Principalmente sólo. Los ataques se sucedían uno tras otro. Y el guerrero los esquivaba una y otra vez; eludía a los más poderosos enemigos y, cuando podía, contraatacaba con golpes certeros.


Y entonces ocurrió lo que él temía y esperaba: alguien se atrevió a atacarlo por la espalda sin que él se diera cuenta. Luego de caer, y bajo la pila de guerreros macedonios, Cratos llegó a ver a su agresor. Ése, sin lugar a dudas, sería un rostro que recordaría por el resto de su vida.
Ya capturado, estuvo prisionero en un "hospital" (una gran tienda de campaña repleta de heridos y médicos). Allí conoció a un tebano con el que en un principio riñó, más luego trabó amistad y llegó a respetar enormemente. Cadmo es su nombre.


Luego de ser liberado, y con su orgullo mancillado, Cratos se dirigió a su general y le pidió una misión; buscando por supuesto dejar atrás esa herida en su amor propio. Su general y amigo le encomendó representar a Esparta en la coronación de Filipo. Luego de algunos pequeños percances en el viaje, arribaron a Macedonia, donde Cratos dió a sus hombres vía libre con la condición de que moderaran sus instintos y de que se mantuviesen sobrios para el día siguiente. Y se dispuso a esperar al general Macedonio que habría de entregarle la vara ceremonial de Cobre y Oro, regalo de Filipo para los espartanos. Luego, y como era de esperarse, salió de sus aposentos y también se dirigió a la ciudad a recrearse.

Al día siguiente, Cadmo le advirtió que algo extraño iba a suceder; y menos de 1 hora después Filipo fue asesinado por Pausanias. Cadmo le advierte al espartano que Tebas no apoyará a Alejandro, lo cual pone en jaque al espartano, ya que desea la amistad de Cadmo pero no cree que sea buena idea enfrentarse a Alejandro.

Cratos persiguió al asesino, Pausanias, para detenerlo e interrogarlo, pero alguien se le adelantó y lo inutilizó. El asesino se suicidó frente a todos y Cratos se ocupó de obtener el arma homicida para los Macedonios.

Más tarde encontró, finalmente, a su agresor de la última batalla. Al parecer, y por su presentación, es un pirata fenicio, negro, malhablado y sin honor alguno quien lo atacó a traición en la última batalla. Ibdan es su nombre. Cratos le ofreció un combate justo de 1 versus 1; prometiéndole al fenicio respetar su vida, ofrecimiento que éste último rechazó, alegando estar muy apurado. Cratos le exigió que el combate se realizara, pero entendió que si éste estaba apurado no era justo enfrentarlo ahora. Le exigió al pirata que cumpliera con el pedido del guerrero, y éste propuso ir a buscarlo en 2 meses. Cratos promete estar allí para enfrentarlo...


Fin de escena

El Imperio del Mar

Coro

Era ya de noche en las costas griegas. Los guardias caminaban nerviosamente mirando la espesura de la noche. A un lado, lejos, los agónicos sonidos de la taberna les hacían compañía y apaciguaban el miedo. No es que le tuviesen miedo a la oscuridad, pero las aguas nocturnas combinaban esa atracción y ese terror que produce lo desconocido.


Dos hombres compartían una cerveza. Los guardias los ignoraban, y mucho menos iban a interesarse por sus historias.

hombre 1

- Sí, es cierto, la noche y el mar tienen algo bastante particular. ¿No?

-

hombre 2


- Y hoy con la niebla se puede sentir más aún ese misticismo…

hombre 1

-

- ¿Alguna vez escuchaste la historia del Cazador Errante?

hombre 2


- El Cazador Errante… creo que sí. Es aquel barco de la Fraternidad de los puertos…


hombre 1

- Sí, el mismo. Sin embargo, hace poco escuché algo llamativo. La Fraternidad de los puertos, como debes saber, es una unión entre piratas y comerciantes, que unos aseguran buenos pagos a otros y los otros responden con seguridad a estos mismos. Se convirtieron en soldados, diría yo. Han perdido la costumbre de abordar otros barcos.

Lo que escuché es bastante curioso. Hace unos 700 años, un conjunto de ciudades se las conocía como “Los Pueblos del Mar”. Estos pueblos, eran pequeños e independientes, y corrían el riesgo de ser arrasados por los inminentes reinos. Así fue como los marinos de cada una de estas ciudades, decidieron fundar una alianza. Esta alianza, se conoció falsamente como la Fraternidad de los puertos, un grupo de mercenarios que prestaban servicio a quien mejor les pagara. Con el tiempo, esta Fraternidad adquirió renombre, y es esa misma fraternidad la que conocemos hoy en día, que han hecho arreglos con los mercaderes Fenicios.

Pero la historia del Cazador Errante, es muy diferente. Oí que esta Fraternidad, en realidad adquirió nombre sino hasta 200 años más tarde, cuando un grupo de mercenarios se separó de la alianza original. Esta alianza, era conocida como El Imperio del Mar. Estos sujetos, decidieron abandonar sus pueblos, y se propusieron hacer del mar su reino. Establecieron una red de contactos en todos los puertos conocidos. Así, no había barco que entrara o saliera de los puertos mediterráneos sin que ellos lo supieran.

De a poco, los comerciantes comenzaron a oír un nombre. Khalid, un temido pirata, era el líder del Imperio del Mar. Nadie se sentía seguro, y comenzaron a contratar mercenarios para su protección. Con el tiempo, se creó la Fraternidad de los puertos, una alianza que se formó en realidad para contrarrestar al Imperio del Mar…


hombre 2

- Sí, oí esa historia. Pero todos saben que la Fraternidad acabó con el imperio…



hombre 1
-
- Pues lo que oí no es eso precisamente. Aparentemente, eso quieren que creamos. El Imperio está vigente aún, y tiene mucho más poder que antes. Oí que cuatro son los capitanes que heredan a Khalid actualmente.

Uno de ellos es conocido como Kefrén. No se sabe mucho de él, aunque se dice que viene de Egipto.

Otro es Hassan, un persa. Dicen que tiene trato con Darío III, y que es muy importante para su nación, aunque se lo conoce allí con otro nombre.
El tercero de ellos es Calixto, un griego que antiguamente era muy tenido en cuenta en el Ágora. Calixto desapareció hace un buen tiempo, y nadie sabe por qué. Según oí, es parte del Imperio del Mar.
El cuarto y último capitán, es Ibdan de Arwad. Es fenicio según escuché. Según lo que sé, es el mismo que se le conoce como capitán del Cazador Errante, o el Sayyad Nadad en su lengua.
Los cuatro son muy conocidos. Se sabe que son mercenarios y se dice que también piratas, sin embargo, nadie ha podido probar jamás su vínculo con la piratería, ya que no dejan sobrevivientes. O al menos, no habían dejado.
El viejo Cristas, el borracho, dice que sobrevivió a uno de los ataques, y que pudo capturar a uno de los piratas, quien le contó toda esta historia. Si esto es cierto, estos capitanes no pertenecen a la Fraternidad, y sus objetivos pueden ser mucho más oscuros de lo que imaginamos… Si la historia es cierta, El Imperio del Mar está vigente, y el mar no es para nada seguro…

Fin de la escena

martes, 31 de agosto de 2010

Anaximandros | El filósofo

Escena


Coro

El aula magna de la Universidad de Oxford estaba llena. Ese lugar siempre tuvo mucho significado, y la charla sobre filosofía que estaba por dar el Dr. John Terry hacia honor a tan increíble salón. Con sus primeras palabras conquistó rápidamente al público. Tanto estudiantes como profesores quedaron anonadados con su saber y su elocuencia. No era un mero recorrido sobre diversos autores, sino una especie de tratado de filosofía que obligaba a sus mentes a viajar y a llegar a lo más profundo del pensamiento. Pero lo más destacable de todo fue la mención de uno de los filósofos más importantes de todos los tiempos, y aun así, no resultó ser el más conocido, el ateniense Anaximandros. Estos son algunos fragmentos del discurso que lo mencionan.

Dr. John Terry

“El pensamiento humano siempre estuvo a merced del poder económico. No es de extrañar que muchos de los miembros de la secta Pitagórica hayan tenido un buen sostén económico, pues como pensar si nuestro estomago esta vacío? E incluso si el tiempo nos es tomado para trabajar? (risas). En el caso de Anaximandros ocurrió lo mismo. Su padre era poseedor de muchos terrenos en Atenas e incluso contaba con una buena posición política en el Agora. Esto le permitió a un muy joven Anaximandros desarrollar su intelecto. No es casualidad que haya sido el estudiante más joven al que se le otorgó el honor de pertenecer a la escuela Pitagórica. Además su línea de pensamiento tiene ciertos aspectos en común con el pensamiento de Platón. Sin embargo la cosmología de Anaximandros buscaba penetrar aún más profundamente en la explicación del mundo. Más allá de la eternidad del tiempo, el buscaba encontrar los algoritmos matemáticos que le permitieran no solo comprender el universo, sino acceder a un conocimiento que rivalizara con las mismas Moiras. Se ha sabido muy poco sobre la cosmología de Anaximandros. Algunos dicen que nunca consiguió si propósito, otros que lo logró pero era tanto el conocimiento que prefirió no revelarlo. Es interesante remarcar, que más allá de la vida política, Anaximandros no compartía ningún interés social. No poseía amigos que superaran las barreras de la secta, incluso la relación con sus padres era meramente formal. Esto llevó a que parte de su pensamiento haya sido olvidado, pues el conocimiento si no es transmitido no sirve de nada.”

Coro

Cuando terminó la conferencia y una vez que los oyentes se retiraron, un hombre misterioso se acercó al Dr. Terry. Sus razgos no permitían indicar de donde venía, y su acento inglés (de alguna manera, forzado) no dejaba saber su procedencia, aunque evidentemente no era ingles.

Anónimo

-Dr. Terry - dijo con una voz casi gutural - si quiere saber más sobre Anaximandros, puedo contarle cosas muy interesantes.


Fin de la escena

lunes, 23 de agosto de 2010

Atenas | La luz en la oscuridad

Vos en off:

“El imperio de Darío III ya se había constituido. El poderío persa abrumaba las costas del Mediterráneo aunque sólo faltaba la conquista de ese bastión blanco en el Mar Egeo. Desde los tiempos homéricos que la península se mantuvo sólida, haciéndose más fuerte en sus polis y creando su historia desde las proezas de sus héroes. En este relato, ubicado hace unos pocos siglos antes del paradigma cristiano, las energías cosmológicas del paganismo determinaban el destino de los seres. Pues el humano siempre fue fuerte aunque muchos de nosotros sigamos subestimándolo. Varios humanos fueron referentes en su tiempo y otros pasaron con menos fama... pero todos ellos fueron envueltos en la telaraña de las tinieblas helénicas. Varios nombres aparecen en papiros, imágenes en bajos relieves y cuñas que acribillaron la dura roca para recordarnos que esos hombres existieron. Pero hay una gran parte de nuestra historia que no conocemos, pues el mundo actual sigue ignorando la gran lucha que se daba en la tierra negra de la conquista. Una lucha contra el mismo destino... si es que aun hoy seguimos creyendo que existe.
Ya he escrito mucho y dicho poco, los tiempos de la poesía narrativa se han estructurado con el tiempo en lo que hoy podemos memorizar, pero aunque el aparato retórico siga siendo una herramienta, en ese entonces lo era todo. Los tiranos debían enfrentarse ante la prosa dialéctica de los atenienses. Demóstenes lo demostró más de una vez ante sus rivales. Cuando su boca se hacía notar, todo el pueblo se empalmaba en su Ethos. Ni siquiera uno de los reyes y estrategas más gloriosos podía superar las palabras del orador. De todas formas sí hubo algo... o alguien que hizo tambalear hasta las columnas más fuertes del Partenón."